lunes, 24 de enero de 2011

La improvisación y Piñera

Al igual que en el fútbol, la improvisación en el teatro es un arte. Chaplin fue un maestro de la improvisación en el arte escénico, así como Bielsa lo ha demostrado en el fútbol. Muchos siglos antes, la Comedia de´ll Arte, en Italia, transformó esto en una forma de teatro que influenció y cambió el teatro. Sin ellos, Moliere no habría existido.
La improvisación es un arte porque requiere de largos, precisos y específicos ensayos. Tantos ensayos que los actores deben llegar a conocer, sin ninguna duda, todo lo que va a suceder. Es tal la seguridad que llegan a tener, que como resultado y llegado el momento, no tienen ningún temor de variar el libreto, ya que siempre sabrán como retomar el camino ya ensayado. Este arte, hace que aquello tan ensayado, se vea siempre como algo del momento; como algo que surgió "improvisadamente", sin haberlo nunca esperado.
Un buen actor sabrá como improvisar. Un mal actor no nos convencerá de su improvisación; no nos convencerá de que aquello le ha sucedido inesperadamente, sin haberlo preparado con anticipación. Al final, el pensamiento traiciona al mal actor.
Ayer, el Presidente Piñera aterrizó inesperadamente en su helicóptero en un camino del sur de Chile. Una vez más, nos mostró todas las facetas de un pésimo actor.

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