lunes, 24 de enero de 2011

La improvisación y Piñera

Al igual que en el fútbol, la improvisación en el teatro es un arte. Chaplin fue un maestro de la improvisación en el arte escénico, así como Bielsa lo ha demostrado en el fútbol. Muchos siglos antes, la Comedia de´ll Arte, en Italia, transformó esto en una forma de teatro que influenció y cambió el teatro. Sin ellos, Moliere no habría existido.
La improvisación es un arte porque requiere de largos, precisos y específicos ensayos. Tantos ensayos que los actores deben llegar a conocer, sin ninguna duda, todo lo que va a suceder. Es tal la seguridad que llegan a tener, que como resultado y llegado el momento, no tienen ningún temor de variar el libreto, ya que siempre sabrán como retomar el camino ya ensayado. Este arte, hace que aquello tan ensayado, se vea siempre como algo del momento; como algo que surgió "improvisadamente", sin haberlo nunca esperado.
Un buen actor sabrá como improvisar. Un mal actor no nos convencerá de su improvisación; no nos convencerá de que aquello le ha sucedido inesperadamente, sin haberlo preparado con anticipación. Al final, el pensamiento traiciona al mal actor.
Ayer, el Presidente Piñera aterrizó inesperadamente en su helicóptero en un camino del sur de Chile. Una vez más, nos mostró todas las facetas de un pésimo actor.

sábado, 15 de enero de 2011

La hora 25

Como en Edipo Rey, y al igual en cualquier tragedia de ascendencia griega, la catarsis se produce porque el devenir de los hechos nos muestra que en algún momento ellos podrian afectar a cualquiera de nosotros, sin importar nuestra posicion social, económica o familiar.
Cada uno de nosotros vive su vida lo mejor que puede. Dicho de otra forma, todos somos lo mas felices que podemos ser. Nuestra vida es la medida de nuestra felicidad. Nadie quiere ser infeliz. Un  punto para Aristóteles. La felicidad podria ser entonces la medida de nuestras opciones. Y nuestra vida la medida de nuestra felicidad.
En nuestro sistema republicano le entregamos esta soberanía a los poderes Judicial y Legislativo, ya que que son ellos quienes debieran encarnar la decisión de lo que es bueno y lo que es malo en las conductas morales y éticas que rigen nuestra sociedad, de acuerdo al Código Civil.
El soldado Rumano de la novela "La Hora 25", solo necesita sobrevivir, y así poder vivir junto a quienes ama. No quiere nada más, ni nada menos. Pero la decisión de aquellos que manejan, controlan y deciden como "se vive una verdadera vida", termina por aniquilar la libertad, la felicidad y la vida misma.
Hoy día, dos senadores que lideraban dos proyectos de ley que eran pasos hacia un desarrollo social, cultural y --muy probable--también económico de nuestro país, han sido nombrados ministros de Estado. Con esto, sus iniciativas se terminan.
Estamos en la hora veinticinco. Pongamos a la hora nuestros relojes.

lunes, 10 de enero de 2011

El olor me produce la jaqueca

Quienes aman el teatro, pero son legos en las técnicas y métodos del actor, suelen confundir la realidad del actor con la ficción del personaje. A menudo se preguntan si el actor realmente se transforma en el personaje que interpreta. Más allá de responder a esa inquietud, es relevante el trasfondo de la pregunta, que pareciera suponer que la creación artística podría suplantar a la realidad.
Ambas, el amor por el teatro y la representación que el actor realiza, parecen ser parte de las aficiones del Ministro Kast. De otra manera cuesta comprender que haya llevado a un actor para representar a un mendigo frente a los empresarios en la última ENADE. El no llevar a un mendigo real permite concluir que el Ministro debe haber pensado que el trabajo del actor reemplazaría la realidad; es decir, al final representación y realidad pueden confundirse y al difuminar los límites de la una y la otra, crear la percepción de que son una sola.
Hay historias conocidas de actores muy talentosos que han hecho creer al público que lo suyo no es una actuación. Tal es el caso de Marlon Brando, que cuando entraba a escena como Stanley Kowalski, en El Tranvía llamado Deseo, personas del público creían que un trabajador del teatro se había entrometido en el escenario. Tal era la verdad que emanaba de su actuación.
Es probable que el joven Ministro haya escuchado esta historia y apostó por producir algo similar en el empresariado. Esta es una hipótesis.
Puede haber otra. Tal vez, el ministro leyó a Bertolt Brecht y recordó el parlamento de la princesa en El Círculo de Tiza Caucasiano: "Amo a la gente pobre con su mentalidad recta y sencilla; es el mal olor el que me produce la jaqueca"
Probablemente el Ministro quiso evitar una nauseabunda y muy desagradable jaqueca entre los asistentes al no llevar a un mendigo de verdad.

domingo, 9 de enero de 2011

Ficción para el verano

En estos momentos en que se preparan las actividades para las vacaciones, la lectura es siempre muy importante. Y en esta categoría, la ficción ocupa un lugar de privilegio.
Luego de un año de trabajo serio y concienzudo, la ficción es necesaria porque nos hace soñar, nos muestra mundos que jamás conoceremos y consecuentemente nos vuelve a ese maravilloso espacio infantil de la imaginación y la fantasía.
Para este verano 2011, recomiendo leer EL MERCURIO. Como en los tiempos de Dostoievski, diariamente y en solapados capítulos nos cuenta la historia de un reyezuelo, su reino y todos sus cortesanos. Un reyezuelo megalómano y narciso que tiene muy buenas ideas y que también, con un talento sorprendente, es capaz de implementarlas, aunque en verdad hace pasar como suyas ideas y obras de monarcas anteriores, promete cosas que luego no cumple, es ignorante, superficial e irreflexivo. Pero la pluma mágica del autor de esta ficción nos hace creer que todo lo derecho es al revés. A la megalomanía le llama emprendimiento, al narcisismo coraje, a la superficialidad e irreflexibilidad capacidad de gestión; y a la mentira..., bueno aqui radica la genialidad de la publicación, porque con un talento insuperable en su escritura nos confunde, y como en un sueño terminamos sin saber que es lo cierto y que es lo falso. Nos perdemos en el origen de la historia y nos dejamos llevar por la habilidosa pluma, que como en la mejor de las ficciones nos atrapa y nos hace viajar hacia un mundo desconocido. Como consecuencia, las cosas de la vida diaria parecen cambiar de color, y todo se hace parecido a un reino de fantasía, tranquilidad y bondad. Y así, poco a poco, todos nos vamos convirtiendo en niños.