martes, 15 de agosto de 2017

Te doy mi palabra

Esto lo escribí hace 10 años atrás. A pesar del tiempo, lo leo, y aún me parece vigente.

Nací en Melipilla el año 1964 en el seno de una familia de clase media, que en ese entonces se alegró con la llegada de Frei Montalva. Mis años de infancia los pasé jugando con mis amigos en los barrios de Melipilla, recorriendo el pueblo en bicicleta, subiendo cerros y jugando a la pelota en improvisadas canchas en las plazas y en la calle. Estudié en un colegio donde mis compañeros de clase eran hijos y nietos de dueños de fundo, de empresas avícolas, del carnicero del barrio, del estafeta, del dentista, del empleado del banco del Estado..., y yo, hijo de una secretaria del Liceo. En ese ambiente, donde el colegio era para compartir y conocer a todo el mundo, aprendí a dar mi palabra. Entre los amigos, a los 6, 7 u 8 años nada valía más que dar la palabra. Incluso llegar a un acuerdo en que la palabra tenía que ser empeñada era casi como un acto de iniciación. De iniciación hacia la adultez. Es decir, hacia la responsabilidad y el compromiso; en definitiva, hacia una actitud ética. La palabra empeñada ahorraba la participación de los adultos en nuestros litigios infantiles, no requería de leyes ni notarios. "¿Te dió la palabra?"'--se preguntaba. Si la respuesta era afirmativa, se daba por terminada cualquier futura discusión. La palabra era el código de honor con el que nos preparábamos para entrar al mundo los adultos.
Crecí, me hice adulto, conocí el mundo como es. Hasta que llegó Bielsa, y me hizo recordar el valor de la palabra empeñada. Más que cualquier copa del mundo, que cualquier copa América, Bielsa me hizo volver a creer en el valor de la palabra. Y lo voy a echar de menos.

martes, 14 de marzo de 2017

Todo mal

Este dia marca el comienzo del adios de Bielsa. A-dios. Literalmente, sin dios. Asi me quedo. No quiero sonar fanatico. No lo soy. Muy futbolero, tampoco. Vivi con pasion el campeonato del 94 (si no me equivoco) con Acosta, Gorosito y Salas. Desde ahi, me retire, hasta las clasificatorias (o eliminatorias como las llamabamos antes) para Francia de 1998. Tuve la ilusion de que algo se podia construir. Estaba equivocado. Bielsa me devolvio al futbol, y a mucho mas que eso. Me llevo a una actitud etica, tan poco habitual en mi pais.

jueves, 9 de junio de 2011

Matrimonio homosexual

Hace casi treinta años, el escritor norteamericano David Mamet escribió una perturbadora obra de teatro acerca de un neoyorquino, que confundido por los dichos de una adivina, abandona a su mujer y se lanza a vivir situaciones extremas durante una noche, con la esperanza de acabar así con el sentimiento de infelicidad que lo aqueja.
Durante su periplo nos muestra todo su racismo, su conservadurismo, fanatismo y homofobia. Con fuerza y pasión ataca a los negros, a los homosexuales y las prostitutas. Al final de la noche, luego de haber cometido un crimen producto del horror que le han provocado sus fantasías reprimidas, termina en la cárcel donde es sodomizado por un negro.
Al final de la obra y en una celda, ambos hombres se dan las buenas noches, se besan y se acuestan a dormir abrazados el uno al otro. Edmond, que así se llama el personaje, ha encontrado la paz que buscaba.
Entre muchas cosas, Mamet nos dice que todo temor esconde un deseo.
EDMOND es una obra que hoy día tiene mucho que decir en Chile, donde hay tantos que tienen tanto miedo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Libertad de Expresión

Si recuerdo bien fue el año 2001 cuando en Paris se realizó la Feria de la Libertad de Expresión. Las minorías  acudieron a expresar sus pensamientos, sentimientos e ideas. Discriminados por su orientación sexual, política, económica, religiosa, se dieron cita en esa fiesta de la libertad. Todo iba bien hasta que llegaron los neo nazis a exigir su lugar y su derecho a expresarse. La negativa terminó en una batalla campal y el cierre y término de la feria.
En esa época me encontraba actuando en una obra de Shakespeare en Nueva York y compartía camarín con un colega homosexual. El me hizo ver lo aberrante de la situación. Me comentaba que sin importar cuan terrible fuera lo que ellos representaban, deberían haberles permitido expresar sus ideas. "Así uno puede saber lo que dicen, saber lo que piensan, y de esa manera se les puede rebatir con ideas" Lo contrario es hacer que su odio y su resentimiento, producto del rechazo y el destierro, solo crezca en el silencio y la oscuridad. Aprendí el valor de la libertad de expresión.
Ayer leí con estupor y un poco de miedo que los seguidores de Pinochet y la dictadura había celebrado con una misa el día de los presos políticos militares, "aquellos chilenos que combatieron al terrorismo marxista".
Me acordé entonces de mi colega actor. Después de todo, tal vez es mejor así.

jueves, 3 de marzo de 2011

Edipo Rey y el senador Carlos Larraín

El escritor Milan Kundera nos entrega una lectura del mito de Edipo Rey que debe hacernos reflexionar.
Siendo joven, Edipo conoce su destino: ha sido condenado a asesinar a su padre, casarse con su madre y tener hijos con ella. De espíritu noble, Edipo hace todo lo humanamente posible por evitar tan trágico devenir. Sin embargo, todos los caminos lo llevan indefectiblemente a consumar su tragedia. En este contexto, el Rey Edipo podría haber alegado inocencia: no es responsable de sus acciones, así estaba escrito, quien habló fue la ley divina y no su conducta personal. Edipo nos sorprende cuando no obstante lo anterior, se saca los ojos clavándose un álfiler en ellos, diciendonos así que es culpable a pesar de todo. No puede alegar inocencia. Ante el peso moral de su horrenda y trágica acción, no hay atenuante que valga.
Don Carlos Larraín, se opuso con toda su fuerza a la designación de un parlamentario durante el gobierno de Michelle Bachelet. Y tenía razón. Ahora que le tocó a él, alega que la ley le permite hacer aquello que hace poco le parecía moral, ética y política muy incorrecto.
Pareciera ser que la ley lo declara inocente. Pero, ¿y la conciencia? ¿Y el deber moral de hacer el bien y actuar correctamente apegado a valores y principios éticos?
Tal vez en este momento le corresponde sacarse los ojos con un alfiler.

lunes, 24 de enero de 2011

La improvisación y Piñera

Al igual que en el fútbol, la improvisación en el teatro es un arte. Chaplin fue un maestro de la improvisación en el arte escénico, así como Bielsa lo ha demostrado en el fútbol. Muchos siglos antes, la Comedia de´ll Arte, en Italia, transformó esto en una forma de teatro que influenció y cambió el teatro. Sin ellos, Moliere no habría existido.
La improvisación es un arte porque requiere de largos, precisos y específicos ensayos. Tantos ensayos que los actores deben llegar a conocer, sin ninguna duda, todo lo que va a suceder. Es tal la seguridad que llegan a tener, que como resultado y llegado el momento, no tienen ningún temor de variar el libreto, ya que siempre sabrán como retomar el camino ya ensayado. Este arte, hace que aquello tan ensayado, se vea siempre como algo del momento; como algo que surgió "improvisadamente", sin haberlo nunca esperado.
Un buen actor sabrá como improvisar. Un mal actor no nos convencerá de su improvisación; no nos convencerá de que aquello le ha sucedido inesperadamente, sin haberlo preparado con anticipación. Al final, el pensamiento traiciona al mal actor.
Ayer, el Presidente Piñera aterrizó inesperadamente en su helicóptero en un camino del sur de Chile. Una vez más, nos mostró todas las facetas de un pésimo actor.

sábado, 15 de enero de 2011

La hora 25

Como en Edipo Rey, y al igual en cualquier tragedia de ascendencia griega, la catarsis se produce porque el devenir de los hechos nos muestra que en algún momento ellos podrian afectar a cualquiera de nosotros, sin importar nuestra posicion social, económica o familiar.
Cada uno de nosotros vive su vida lo mejor que puede. Dicho de otra forma, todos somos lo mas felices que podemos ser. Nuestra vida es la medida de nuestra felicidad. Nadie quiere ser infeliz. Un  punto para Aristóteles. La felicidad podria ser entonces la medida de nuestras opciones. Y nuestra vida la medida de nuestra felicidad.
En nuestro sistema republicano le entregamos esta soberanía a los poderes Judicial y Legislativo, ya que que son ellos quienes debieran encarnar la decisión de lo que es bueno y lo que es malo en las conductas morales y éticas que rigen nuestra sociedad, de acuerdo al Código Civil.
El soldado Rumano de la novela "La Hora 25", solo necesita sobrevivir, y así poder vivir junto a quienes ama. No quiere nada más, ni nada menos. Pero la decisión de aquellos que manejan, controlan y deciden como "se vive una verdadera vida", termina por aniquilar la libertad, la felicidad y la vida misma.
Hoy día, dos senadores que lideraban dos proyectos de ley que eran pasos hacia un desarrollo social, cultural y --muy probable--también económico de nuestro país, han sido nombrados ministros de Estado. Con esto, sus iniciativas se terminan.
Estamos en la hora veinticinco. Pongamos a la hora nuestros relojes.