Como en Edipo Rey, y al igual en cualquier tragedia de ascendencia griega, la catarsis se produce porque el devenir de los hechos nos muestra que en algún momento ellos podrian afectar a cualquiera de nosotros, sin importar nuestra posicion social, económica o familiar.
Cada uno de nosotros vive su vida lo mejor que puede. Dicho de otra forma, todos somos lo mas felices que podemos ser. Nuestra vida es la medida de nuestra felicidad. Nadie quiere ser infeliz. Un punto para Aristóteles. La felicidad podria ser entonces la medida de nuestras opciones. Y nuestra vida la medida de nuestra felicidad.
En nuestro sistema republicano le entregamos esta soberanía a los poderes Judicial y Legislativo, ya que que son ellos quienes debieran encarnar la decisión de lo que es bueno y lo que es malo en las conductas morales y éticas que rigen nuestra sociedad, de acuerdo al Código Civil.
El soldado Rumano de la novela "La Hora 25", solo necesita sobrevivir, y así poder vivir junto a quienes ama. No quiere nada más, ni nada menos. Pero la decisión de aquellos que manejan, controlan y deciden como "se vive una verdadera vida", termina por aniquilar la libertad, la felicidad y la vida misma.
Hoy día, dos senadores que lideraban dos proyectos de ley que eran pasos hacia un desarrollo social, cultural y --muy probable--también económico de nuestro país, han sido nombrados ministros de Estado. Con esto, sus iniciativas se terminan.
Estamos en la hora veinticinco. Pongamos a la hora nuestros relojes.
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