miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Mago Merlín

Se cuenta que el mago Merlín, ya siendo muy viejo, se enamoró de una mujer-bruja más joven que él. El  resultado: terminó encerrado en un árbol. Se dice que aún está ahí, esperando ser liberado. Hay otra versión para explicar su encierro: fue un acto voluntario al constatar el devenir de la humanidad.
El Rey Arturo y su mujer Ginebra vivían en relativa tranquilidad hasta que apareció Lancelot y rompió el precario equilibrio: ambos, Ginebra y Lancelot se volvieron amantes. Lancelot, siendo acusado por esta relación, se batió a duelo para probar su inocencia. Naturaleza, moral y ética eran una sola, por lo que aquél que mentía debía ser derrotado. Merlín sabía ésto y esperaba la derrota de Lancelot. Desafiando todo pronóstico y toda ley, Lancelot venció. La mentira se impuso. Desde ese momento, el mundo dejó de pertenecer a dioses y magos, quienes sin equivocarse daban unidad y verdad a todas las acciones humanas. Desde ese momento, el mundo empezó a pertenecer a los hombres, quienes aprendieron como engañar a la naturaleza y a la humanidad. Hasta entonces verdad y justicia eran una sola; ahora lo justo podía estar fundado en una mentira o la mentira podía engendrar una verdad. (Esta muerte de Dios fue percibida varios siglos después por un hombre que nació en Alemania) En ese momento Merlín vio, entendió y se dió cuenta que de ahí en adelante, él sobraba. Los hombres no lo necesitarían más. La justicia no es justa, dicen los jueces. Y no puede serlo, ya que está hecha por los hombres.
A veces algunas sombras de Merlín nos visitan, y fieles al original, terminan recluyéndose, exiliándose, desapareciendo ya que los hombres no pueden soportar un espejo que les devuelva la imagen de su pequeñez y mediocridad.

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